El relato sin ficción de la vida en democracia

Milagros Socorro, periodista y escritora venezolana (Foto cortesía: Fundación GABO)

Milagros Socorro (Maracaibo, Venezuela, 1960), escritora y periodista venezolana, reúne en Un café con el dictador y otros relatos sin ficción (Ediciones Kálathos, 2020) un conjunto de relatos, en los que se juntan la anécdota, los hechos reales, el guiño del humor, la intriga, lo extraordinario de lo cotidiano y además la narrativa de un país llamado Venezuela.

Por eso reseñar este libro de 123 páginas implica una lectura atenta y reposada para descubrir las claves de su narrativa.

Se podría decir que la fuente principal de conocimiento de muchos de los relatos que entrega Socorro en esta edición, ha sido la transmisión oral de los protagonistas a la escritora.

Desde este conjunto de textos, el lector va conociendo una historia mínima, pero no por eso menos interesante, de personalidades del mundo cultural y periodístico venezolano e internacional que sería difícil encontrar en algún otro registro literario.

Se puede adquirir en las librerías de España

Sin embargo vale la pena recalcar que cuando decimos “historia mínima” no queremos decir intrascendente. Al contrario, no caiga el lector en la trampa de la ingenuidad. Porque ninguno de estos relatos la padece.

El libro reúne 37 narraciones cortas en las que desde el título la autora anuncia su peculiaridad, se trata de “relatos sin ficción”. Es decir, en este conjunto de textos la relación con los hechos acontecidos será el hilo conductor de la trama y sobre esos hechos hablarán los personajes.

En el prólogo, Colette Capriles (politóloga, escritora y docente venezolana) lo dice: “La colección de “cuentos” (…) constituye, en mi opinión, una forma de escritura o de expresión literaria desconocida. Su material son estos cuentos. Un cuento, tal como lo entendemos los venezolanos –y dejo para su especulación antropológica su genealogía mediterránea y africana–, es algo así como un pedazo narrativo que nos define o que nos marca en la complicidad cultural. Una anécdota”.

Capriles deja en esta reflexión dos claves interesantes para comprender esta “expresión literaria desconocida” y es que se trata de pedazos narrativos que buscan definir la venezolanidad, a través de la anécdota.

Eso que Capriles llama anécdota es la excusa para tirar el hilo y desde allí simplemente narrar una historia.

Es así como nos enteramos que la connotada periodista venezolana Marianella Salazar le tocó el cabello a Rafael Caldera, “tercer presidente de la democracia y destinado a volver a serlo casi quince años después”. Quizás este podría ser un hecho sin trascendencia, pero un secreto a voces –el que el cabello de Caldera parecía siempre reluciente y de mal gusto bajo los efectos de la gomina– era por fin revelado.

O el día que el escritor venezolano Oscar Marcano, siendo un pequeñajo, se perdió entre la multitud intentando atrapar un olor que desde siempre lo había fascinado. Era el perfume que su madre usaba cuando él era apenas un embrión en su vientre.

También conocemos a un Pablo Neruda nada poético, que luego de dar un recital para el Partido Comunista del estado Lara, en Venezuela, no está conforme con la paga y, simple y literalmente, lanza el sobre que contenía casi 600 dólares por una ventana. Ese botín luego va a parar a manos del entonces niño Thaelman Urguelles, quien más tarde sería una de las figuras destacadas del cine venezolano de los años 90.

Las anécdotas no solo descorren el velo de los secretos y muestran gestos quizás inconcebibles e inaceptables de personajes públicos, tanto de la escena internacional que pasaron por Venezuela así como también de la escena local.

Un café con el dictador y otros relatos sin ficción nos muestra el lado jocoso pero también oscuro y trágico de esas personalidades que cualquier lector quiere conocer.

Precisamente es ese lado íntimo, nimio, sin barniz, el que nos ayuda a desacralizar a las figuras que hemos colocado en la Torre de Marfil.

Sin embargo, a la vez de enhebrar los hilos que podrían tejer esa complejidad llamada venezolanidad, este libro hace ver lo que fue un país, en una época específica, y quienes de alguna forma vivieron esa época recuerdan sin vacilar que hoy ese país ya no existe. Socorro de una forma soterrada también muestra a una Venezuela extinta.

El café de la discordia

Milagros Socorro y Karina Sáinz Borgo. La narrativa de Socorro en Un café con el dictador y otros relatos sin ficción no es ingenua, aunque parezca serlo
Foto cortesía: Golcar Rojas

Desde el título se le promete al lector que alguien va tomar un café con un dictador.

El primer pensamiento que podría venir a la mente de cualquiera que conozca, aún por encima, las noticias de Venezuela, es que ese dictador podría ser Nicolás Maduro.

Pero en realidad, Socorro narra la anécdota de quienes sí pudieron beber un café en la celda de otro dictador militar: el general Marcos Pérez Jiménez. Aquel le preparó café a Germán Gil Rico y a Pedro Barrios, que lo bebieron en sendos pocillos. Y tal como lo relata Socorro: “Cinco años antes, aquello hubiera sido impensable”.

Esos giros de tuerca que se dan de improviso en las vidas de sus personajes están narrados en el libro con lujo de detalles.

Tienen sentido del humor, de lo extraordinario, y, por supuesto, aparecen contextualizados de forma que el lector entienda la razón de la anécdota, y pueda también mirar por una pequeña ventana (quizás esa que aparece en la portada) aquel país, aquellos personajes, aquella vida pasada.

La narrativa de Socorro en este conjunto de anécdotas no es ingenua, aunque parezca serlo.

Su mirada es política, si entendemos política como la forma de vivir en la polis a la manera ateniense, donde nació la democracia. Está en este libro la evocación de unas instituciones, de una forma de regir un país, una forma de habitarlo que solo hubiese sido posible en democracia.

Socorro además de ser periodista, narradora y docente, ha sido una destacada articulista sobre temas de la actualidad política venezolana.

De hecho en el año 2018 recibió el Premio Oxfam Novib, en La Haya, Holanda, de manos de la organización de escritores PEN Internacional, como reconocimiento a “su labor en defensa de la libertad de expresión”. En esa oportunidad, pronunció un discurso en el que subrayó el papel de la libertad de expresión en cualquier sociedad contemporánea.

Entonces, la escritora y periodista se dirigió a su audiencia no solo para agradecer sino también para sugerir.

“Pero yo no he venido a pedir ayuda para mí, ni para mi amado y castigado país. Yo he venido a La Haya a darles ayuda a ustedes. He venido a recordarles que las libertades no son islotes que flotan aislados unos de otros, sino que todas están unidas entre sí y ancladas en el cuerpo de la sociedad cuya sangre y vitalidad comparten. Sin libertades políticas no hay libertades económicas. Sin libertad de empresa no hay medios de comunicación, ni empleos para los periodistas, ni oferta plural para las audiencias. Y cuando todas estas libertades han sido abolidas, no es posible que haya libertad de expresión (…) He venido a sugerirles que cuiden y valoren sus democracias y sus libertades, porque los peligros que las acechan son reales y voraces”.

Por eso creo que apoyarse en la no ficción es una estrategia de Socorro para hacer hablar a la realidad, sobre cómo se vive en democracia.

Si aquella anécdota, la más nimia posible, aún puede ser narrada, aún puede ser contada y compartida, entonces, ese ejercicio de plena expresión podría llamarse vivir en libertad.

Cien años y una web para celebrar a Clarice Lispector

Clarice Lispector. La pasión según G.H. es una de sus novelas más conocidas

El pasado 10 de diciembre se conmemoró un centenario del nacimiento de Clarice Lispector, la escritora brasileña que es considerada un hito en la literatura de ese país, que ella consideró su patria pero a la que llegó con dos años de edad. Por eso, el Instituo Moreira Salles, donde está depositada la mayor parte de su biblioteca personal, ha abierto una página web dedicada a la novelista, cuentista, traductora y periodista: http://claricelispector.ims.com.br

El gobierno de Brasil planeaba un profundo homenaje a la memoria de Lispector en 2020, pero debido a la pandemia del Covid-19, este ha sido pospuesto. Para 2021 se espera que Editorial Siruela, publique un texto recopilatorio de todas sus crónicas periodísticas.

Clarice Lispector nació en Ucrania el 10 de diciembre de 1920 y murió en Río de Janeiro, Brasil, el 9 de diciembre de 1977, a causa de un cáncer de ovario. Murió un día antes de cumplir 57 años.

El nombre que le dieron sus padres fue Chaya Pinjasovna Lispector, sin embargo al llegar a Brasil los miembros de la familia adoptaron nombres portugueses, de allí que Chaya Pinjasovna se convirtió en Clarice. Su madre falleció cuando ella tenía tan solo cinco años. Su primer relato lo escribió a los siete años de edad.

En 1939, la joven Clarice ingresó a la Facultad de Derecho, de la Universidad Federal de Río de Janiero. Esa actividad la alternaba con colaboraciones en periódicos. A los 19 años escribió su primera novela Cerca del corazón salvaje, que fue publicada posteriormente y por la que recibió el premio Graça Aranha a la mejor novela de 1943.

Conoció a su esposo como estudiante de Derecho. El era diplomático y así Clarice Lispector hizo muchos viajes a Estados Unidos y a Europa. Tuvieron dos hijos y se divorciaron en 1959, ella regresó a Brasil. No obstante, Lispector nunca dejó de lado su oficio como escritora.

De vuelta a Brasil escribía para diversos diarios y revistas, además que el dominio del inglés, francés y ruso le permitió trabajar como traductora. Ya en Brasil publicó el conjunto de relatos Lazos de Familia; la novela La manzana en la oscuridad, que fue además llevada al teatro y una de sus obras más interesantes como es La pasión según G.H.

La hora de la estrella es otra de sus novelas más apreciadas, y ha sido publicada en español por Editorial Siruela. Esa aborda la vida de una chica sin recursos, de nombre Macabea, y de profesión mecanógrafa, que desde el noreste de Brasil se traslada a Río de Janeiro, buscando mejoras de vida.

Algunas de las opiniones expresadas por críticos y estudiosos de su obra indican que su estilo es inclasificable y muchas veces hermético. La editora Maria Bohigas expresa: “La Pasión según G.H. fascinó en Europa, más que en América, por una expresión literaria muy exigente pero también muy hermética”.

Esperamos que este año cierre su ciclo de 365 días con una explosión de ávidos lectores por conocer a Clarice Lispector, que según la crítica es una de las escritoras más importante de la literatura brasileña pero también una de las menos leídas en el mundo entero.

“El conjuro de los cardos” o una invocación a espíritus mágicos

Disponible en librerías

Horas de vapor

“En un día que no existe, horas de vapor, minutos desperdigados como alfileres sobre el mosaico, preparo mi adiós en los ojos de un perro agradecido. Me voy alejando en largas caminatas, donde por fin percibo la montaña que siempre ha estado ahí, pero que nunca había visto.

“La nostalgia pronto hará ejercicios en un patio con arcos, oscuro y ajeno, obstinándose en recordar los placeres que brindaba el sexo del ángel y la cálida lengua de las criaturas color de tierra empantanada con olor a ciudad dormitorio”. (pág. 19).

El conjuro de las cardos (2020) es el libro más reciente del escritor, cineasta y guionista John Petrizzelli, que acaba de ser editado en España por Kálathos Ediciones.

La suma de dos bellas artes como es la literatura y la fotografía se dan de forma magistral en este texto, cuyo proceso de creación ha sido sin duda peculiar. El hecho de ser cineasta le da a John Petrizzelli la capacidad de “saber mirar” y las fotografías que ha reunido en El conjuro de los cardos así lo atestiguan.

Muchas de ellas son producto de numerosos viajes que ha realizado el cineasta y escritor alrededor del mundo.

Algunos viajes han sido motivados por su trabajo como cineasta, otros por la posibilidad de curiosear y explorar el mundo. Desde niño Petrizzelli ha sido un curioso trotamundos. Sus padres despertaron en él esa pasión por los viajes. Relató que junto a su madre y a su padre solían hacer viajes en coches rústicos a través de Suramérica y por una Venezuela rural y poco poblada.

Igualmente con su padre debió trasladarse a diversos lugares porque así lo demandaba el oficio de su progenitor.

En aquellos viajes, un detalle llamó la atención del entonces adolescente John y era que su madre llevaba diarios, y en ellos iba anotando vivencias, imágenes, situaciones, sueños o visiones, sobre las que luego podía reflexionar.

Ese fue uno de los cimientos del imaginario de Petrizzelli como escritor, que posteriormente se formó como escritor en los Talleres de Escritura del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), que durante los años 80 y los años 90 del siglo XX fue un centro de referencia de investigación y difusión literaria tanto en Venezuela como en Latinoamérica. Asimismo formó parte del taller Calicanto, dirigido por la escritora venezolana Antonia Palacios, en su Caracas natal.

Recordó John que uno de sus maestros en el arte de la escritura fue también el insigne escritor venezolano Oswaldo Trejo, autor de También los hombres son ciudades.

Trejo lo animaba constantemente a seguir forjando una vida de escritor. Mas el mundo del cine sedujo a Petrizzelli de tal forma que en Estados Unidos completó su formación como cineasta, en la Escuela de Artes del Departamento de Cine y Televisión en New York University.

Hoy en día, Petrizzelli cuenta en su haber filmes como  Bárbara (2017); Ti@s (2015); Er relajo der loro (2012); El santo salvaje (2011); Paco Vera (2009); El rey del galerón (2008); María Lionza, aliento de orquídeas (2007); Anselmo, la trampa de la uña (2006) y Carrao (1998), entre otros trabajos cinematográficos.

Un conjuro de voces

ConHistorias para las posibilidades del músculo (Editorial Dahbar, 2018), Petrizzelli inaugura una forma de escribir que no se limita a las palabras.

Fotografías, imágenes, visiones junto a pensamientos y reflexiones que se han venido macerando a lo largo de los años toman forma en ese texto, cuyo prólogo lleva la autoría del poeta Armando Rojas Guardia.

Petrizzelli contó que fue una conjunción casi fortuita, ya que fue el mismo Rojas Guardia quien se interesó por escribir el prólogo de su libro no sin antes advertirle que ello dependería de si le gustaba el texto. Finalmente lo escribió y de alguna forma bautizó un libro del que se ha dicho es una especie de “hermano mayor” de El conjuro de los cardos.   

De esta edición, que ya se encuentra disponible en librerías de España como La Casa del Libro y a través de la web de Kálathos Ediciones, explicó Petrizzelli que sus imágenes no guardan una relación directa con los textos. Tampoco se trata de un relato “lineal”.

Cada pequeño relato de La conjura de los cardos se puede leer de forma independiente y no son ni funcionan como fotoleyendas.

De allí que el autor haya dicho que El conjuro de los cardos es un libro con muchas posibilidades de lectura, ya que cada imagen más allá de cada texto evoca en los lectores sensaciones, pensamientos, reflexiones.Y cada lectura es por lo tanto única y original. 

Así, el libro editado por Kálathos Ediciones reúne imágenes que fueron tomadas en Asia, América Latina, Europa… diversos lugares en los que John Petrizzelli estuvo trabajando o… vagabundeando. De manera que su propia experiencia como trotamundos fue central a la hora de mirar y narrar el mundo que lo rodeaba desde una perspectiva personal y creativa.

Sin embargo en la aventura de crear El conjuro de los cardos, Petrizzelli no estuvo solo.

Buena parte de la selección fue realizada por Dalia Jaén, que desde Caracas, Venezuela, se encargó de procesar el material y hacerlo llegar vía online a Madrid.

Así que fue una especie de triangulación, ya que el cineasta fue agregando y seleccionando además algunas imágenes más recientes que había captado en un periplo a la Isla Santo Tomé y Príncipe, en Africa.

De acuerdo con Petrizzelli, el modo de organizar los textos y las imágenes sí es algo aleatorio. Aunque en cada texto hace alusión a sentimientos, sueños, vivencias, recuerdos, narraciones, descripciones e incluso poemas de amor dedicados a viejos amantes o amigos de camino. “La idea es que las imágenes hagan un contrapunto”.

En ese contrapunto, palabras e imágenes tejen una urdimbre en la que lo inefable de la poesía tiene una voz preponderante.

Allí el escritor no solo relata las huellas de un viaje geográfico sino sobre todo un viaje personal, que tiene que ver con su propia historia. A través de El conjuro de los cardos se puede conocer la voz de quien busca retratar un mundo que está casi perdido, que está cambiando y que merece un testamento; un testimonio que se apropie de una época que marcó a una generación.

En el prólogo, la poeta Sonia Chocrón expresó: “El conjuro de los cardos es una invocación de pesares, de enconos, de espíritus mágicos. Y a veces de una flor. (…) Pero no solo se trata de espinas y llagaduras. Cardo también significa corazón. Entonces puede ser un eje, un centro y no solo una planta áspera y lacerante (…) Así que Petrizzelli apuesta a evocar en su libro al ánima de corazones y espinas, y toca, con ambos, a lo sacro: la belleza, la perplejidad, lo indescifrable, el misterio, la luminosidad interior, la oscuridad del secreto”.

El lector que se sumerja en El conjuro de los cardos buscando una lectura convencional seguramente quedará defraudado.

Mas, quien lo explore con espíritu atento y libertario encontrará entre sus páginas un libro que en cada lectura será nuevo. Como la narración de Sherezade, en cada lectura habrá una invocación para salvar la vida y quizás el mundo.

John Petrizzelli. La idea del autor es que las imágenes hagan
un contrapunto con los textos

La justicia inexistente de “Los años sin juicio”

La más reciente novela del escritor venezolano Federico Vegas está a la venta en diversas librerías en España

Los años sin juicio (Kalathos Ediciones, 2020) es una novela del escritor venezolano Federico Vegas, que adentra al lector en la vivencia de un hombre que va a ser encarcelado y que luego de tres años saldrá de prisión. Sin embargo, esa persona no será nunca la misma que entró y aunque el lector de antemano conoce el desenlace (que será liberado), ello no produce ningún alivio al conocer los entresijos de una amarga y difícil experiencia.

El sistema penitenciario de Venezuela es uno de los más crueles y desproporcionados que existen en el mundo. Corrupción, hambre, torturas, pranato… son solo algunos sustantivos que dicen poco hasta que un recluso cuenta en primera persona su experiencia.

Sentir su dolor, su angustia, su frustración ante un sistema que simplemente lo va a devorar y contra el cual nada puede hacer, es lo que logra transmitir al lector, Germán, el personaje principal de Los años sin juicio.

Germán, presidente de una casa de bolsa en Caracas, junto con tres socios, son advertidos en la Caracas de 2009, que están en la lista de los próximos encarcelados por el régimen de Hugo Chávez. En un ambiente político donde es necesario buscar culpables del desastre económico, las casas de bolsa “eran los alacranes del capitalismo internacional enquistados en el sistema financiero” (pág.13).

Durante el inicio del relato, el abogado del protagonista y de los otros socios, personajes que también estarán inmersos en esta experiencia carcelaria, intenta convencerlo por todos los medios que debe huir del país. Incluso prepara un viaje de salida para que puedan escapar.

Hacia el final de la mañana del 21 de mayo, tuve una cita urgente con nuestro abogado (o uno de ellos, pues la maldición “entre abogados te veas, y que tengas razón” requiere que sean muchas las opiniones y ninguna resulte ser la mejor, ni la peor), quien me anunció formalmente:

–Tengo todo preparado para que se vayan.

Nos quedamos mirándonos en silencio y el abogado aprovechó la breve pausa para agarrar fuerzas y gritar:

–¡Y eso es ya!

(Pág.25)

Sin embargo, ni Germán ni los socios huyen sino que se reúnen para discutir cómo enfrentar lo que viene encima, ninguno de ellos se plantea evadir el destino trazado.

Mientras se desarrolla el hilo narrativo el lector comprende que estos personajes son sometidos en sus propias oficinas, esposados y luego trasladados a una habitación que será la antesala de la cárcel a la que están destinados, en un sótano de un edificio en el sector Boleíta, mejor conocido por ser una zona de oficinas y sedes de empresas en la capital venezolana.

Primera persona y profusión de detalles

El hecho de contar en primera persona, con profusión de detalles, el día a día dentro del calabozo coloca al lector frente a una narrativa que se apoya en el realismo, y se asienta en la investigación.

En esta novela no importan tanto las estadísticas, ni las cifras, ni los datos sino la interioridad del personaje, la descripción de los estados de ánimo, de los espacios en los que transita su vida durante tres años, las relaciones que se establecen con las personas que comparten su cautiverio.

Cuando la posibilidad de ir preso dejó de ser una quimera, solía quedarme desnudo en el centro del baño por un largo rato después de ducharme, pensando en cómo sería ese asunto de estar encerrado en una celda. Durante ese ridículo ejercicio de reclusión me despedía de mi hogar. Alguna vez grité insultos contra mis futuros perseguidores y les di manotazos a las paredes de cerámica. He debido aprovechar el tiempo y pronunciar con dulzura los nombres de mis seres queridos, como si rezara. Esa lista venerada se ha convertido en una oración y con ella en los labrios me duermo y me despierto. (pág.115) 

Durante el tiempo de reclusión, el lector acompaña a este personaje a través de todas las emociones que suscitan las vivencias que experimenta.

Es así como a través del testimonio del personaje principal, se conocen las historias de otros reclusos que también sufren en ese camino. Las historias de otras mujeres reclusas que persisten como ellos en un intento de no dejarse doblegar por la sordidez que habita esos espacios. Se conocen las historias de otros hombres que sí han cometido delitos y que serán cruelmente castigados, y no será precisamente con la balanza de la justicia.

La primera persona le hace ver al lector, además, cómo eran los días de tristeza, de angustia e impotencia; el sentir ante las pérdidas; ante el matrimonio que no puede superar tal prueba de fuego; también la rabia y el desasosiego ante la injustica; la indignación ante la crueldad.

Pero también está allí la esperanza de volver algún día a casa; la felicidad al divisar a lo lejos los lugares que fueron de encuentro con gente amada y con el país que un día les cobijo y les permitió vivir en libertad.

Un elemento interesante es que cada capítulo que integra el gran texto se puede leer como una pequeña historia independiente de todas las demás. Se podría decir que cada capítulo es en sí mismo una cápsula narrativa y quizás esa sea la explicación de que no estén numerados, sino que cada uno lleva un título que anuncia algún rasgo de su temática.

Los años sin juicio es una novela que recorre el camino de las emociones de un hombre al que han cercenado su individualidad sin ningún alegato de justicia.

Acercamiento biográfico

Los años sin juicio está basada en el caso verídico de Germán Sifontes, expresidente de la casa de bolsa Econoinvest, en Caracas.

Una de las visitas que recibió Sinfontes en la cárcel fue la de Federico Vegas. Al salir de prisión, este le propuso al recién liberado que contara esa experiencia porque podría ser una forma de digerir y superar lo que había vivido y además podía ser la vía para sobrellevar el hecho de haber regresado a una casa, en la que ya no estaban ni su esposa ni sus hijos.

En una entrevista realizada al escritor y publicada en el diario El Universal, de Caracas, Vegas dijo: “Solo quería ayudarlo a superar una etapa muy dura y resulta que terminé enganchado en sus líneas”.   

De manera que en esa entrevista, Vegas explicó cómo se dio el proceso de investigación que le llevó a fraguar este relato de 424 páginas.

Dada su amistad y cercanía con Sifontes, al escuchar su historia, la persona se fue transfigurando en personaje, y surgió un relato íntimo sobre una de las vivencias más aciagas del país. De manera que esas confesiones de Sifontes, que hacía llegar al amigo escritor a través de email, fueron la materia prima para construir la novela.

Además del oficio de la escritura, Federico Vegas (Caracas, 1950) ha ejercido la profesión de arquitecto. En el año 1997 ganó el concurso de cuentos del diario El Nacional, uno de los más prestigiosos de Venezuela, entre otras razones porque el jurado estaba integrado por personalidades del mundo literario y críticos que adjudicaban el premio a una pieza narrativa que exhibiera un dominio del género.

Vegas es también autor de diversos libros de relatos, entre ellos se mencionan El borrador, Amores y castigos, Los traumatólogos de Kosovo, La carpa y otros cuentos y La nostalgia esférica, entre otros.

En cuanto a la novelística, hay que destacar que con su obra Falke, Vegas marcó un hito dentro de la literatura venezolana, dado la gran aceptación que tuvo este texto entre los lectores.

Además de Falke, Vegas ha publicado otras  novelas como Miedo, pudor y deleite; Sumario; Los incurables y El buen esposo.

También ha escrito artículos de prensa y ensayos, que han sido publicados bajo los títulos de La ciudad sin lengua y La ciudad y el deseo. Su novela más reciente, Los años sin juicio, editada por Ediciones Kalathos, ya se consigue en librerías de España como La Casa del Libro y Librería del Centro.

El Instituto Polaco de Cultura de Madrid conecta a los lectores con la obra más reciente de Margo Rejmer, Barro más dulce que la miel

El Instituto Polaco de Cultura en Madrid ofrecerá mañana viernes 13 de noviembre, a las 19:00 h (hora de España peninsular) un encuentro con el reporterismo polaco de la mano de la periodista Margot Rejmer (Varsovia, 1985).

Rejmer, periodista y autora de Barro más dulce que la miel, estará conversando sobre su libro, que ha sido recientemente publicado en el país de la mano de La Caja Books.

En el encuentro, que será transmitido por el canal Youtube de La Caja Books, estarán presentes junto a Rejmer, los traductores Agata Orzeszek y Ernesto Rubio. La charla estará moderada por el periodista Raúl Asensio Navarro.

Margot Rejmer abordará los días más oscuros de la Albania comunista, en la que se sumerge con las herramientas del periodismo. Así, relata la historia reciente de ese país “cerrado a cal y canto desde hace décadas” y que ha sido considerado la “Corea del Norte” de Europa.

También es de su autoría Bucarest. Polvo y sangre. Ambos libros pueden adquirirse a través del site de La Caja Books.

Margo Rejmer conversará con los lectores
este viernes 13 a las 19 h por el canal Youtube de La Caja Books

Para conocer más de cerca a esta autora, conecta mañana 13, a las 19h, con el canal de YouTube de La Caja Books: https://bit.ly/3ngOrDB 

Diamantes y amores de una reina adolescente

El diamante de la reina es una novela histórica escrita por la periodista Mari Pau Domínguez, y publicada por la editorial española La esfera de los libros (2009).

Aunque no es la primera novela de esta autora, sí es una de sus primeras incursiones en la ficción histórica.

Además de esta novela, Domínguez es autora de Una diosa para el rey (Debolsillo, 2012); Las dos vidas del capitán (Grijalbo, 2014); La corona maldita (Gijalbo, 2016); La casa de los siete pecados (Debolsillo, 2016); y La nostalgia del limonero (Espada, 2019), entre otras.

Según Domínguez, la escritura de El diamante de la reina le tomó varios meses, durante los que trabajó con “ahínco e incluso obsesión” pero que disfrutó “moldeando e imaginando a esta mujer”. Isabel de Valois es esa mujer a la que se refiere Mari Pau Domínguez.

A esta reina conserte también se le conoció como “el amor francés de Felipe II”. Nacida en Francia, Isabel de Valois (1546-1568) fue destinada con solo 13 años de edad a contraer nupcias con Felipe II, un rey severo y además muy poderoso, ya que era el monarca que en el siglo XVI había conseguido expandir de forma determinante el imperio español.

Justamente para sellar el pacto de paz al que habían llegado Francia y España, después de muchos años de disputas por territorios entre ambos imperios, no solo se firmó la Paz de Cateau-Cambrésis, sino que también Enrique II de Francia entregó a su hija adolescente al rey Felipe II, en acuerdo matrimonial.

Inicialmente Isabel de Valois debía casarse con el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, pero esto cambió por decisión del rey que al haber enviudado consideró que era él quien debía desposarse.

Esta trama histórica es la que Domínguez relata con mucha agudeza y además introduce un elemento que pondrá suspense y emoción en la trama. Será el diamante que recibió Isabel y que debe ser celosamente custodiado por Juan de Napolés, con quien la reina mantendrá un romance digno de alcobas palaciegas.

Posteriormente, el diamante desaparece y su búsqueda aportará la tensión del hilo narrativo hasta el final de la novela.

Intrigas cortesanas

Para nadie es un secreto que la vida en las cortes europeas de los siglos pasados era de todo menos romántica. Las intrigas por ser el favorito de los reyes, por recibir favores o hacer favores a las personas claves era parte de la rutina; celos; envidias; chismorreos; lucha por el poder son solo algunos de los ingredientes que Domínguez hilvana en esta novela.

Un elemento que tiene un gran valor son las descripciones por los lugares en los que esta corte hizo vida. Así, Domínguez recrea la corte en Toledo, Madrid y Osuna (Sevilla), lo que aporta un gran interés para el lector neófito que enseguida querrá conocer, si es posible de primera mano estos escenarios geográficos.

También por supuesto esta novela le da a los lectores la posibilidad de conocer el transcurrir de una monarca española de origen francés en el siglo XVI, que no tenía ninguna autonomía en su vida y cuyo destino dependía de alianzas políticas.

Era muy diferente a ser monarca hoy en día, cuando prácticamente llevan una vida más parecida a las Kardashian que a la que lleva la gente normal, empleados que cobran a fin de mes sin ningún tipo de privilegios.

Sin embargo, la ficción histórica de Mari Pau Domínguez nos muestra a una Isabel de Valois que tuvo que dejar de ser niña para convertirse en mujer en medio de difíciles circunstancias, a pesar de llevar corona en la cabeza y diamante en el dedo.

Es decir, Domínguez humaniza a una figura que logró doblegar no solo el corazón de Felipe II, sino también de quienes la rodeaban.

Isabel de Valois en una pintura de Antonio Moro (1568)

El diamante de la reina (2009). Editorial La Esfera de los libros

Autora: Mari Pau Domínguez

¿Te gustaría aprender a escribir reseñas literarias?

Si la respuesta es afirmativa sigue leyendo, esto es para ti

¿Te gustaría escribir reseñas con criterio literario? Crédito foto @MsErinEast

Para finalizar esta semana de estados de alarma y confinamientos selectivos con algo que nos alegre la existencia, os traigo una maravillosa #noticia y es que la semana que viene iniciaré un curso de reseña literaria con Michelle Roche Rodríguez.

La autora de Malasangre, Roche Rodríguez es periodista, narradora, académica y crítica literaria, además es la editora de la Colofón Revista Literaria. De modo que a partir de sus conocimientos ofrecerá este taller en el que no todo será pura teoría.

Para participar en este taller, que se llevará a cabo de forma telemática todos los miércoles del mes de noviembre de 2020, de 8:00 a 9:30 pm, solo se necesita ser un #amantedelalectura y tener muchas ganas de “aprender a valorar lecturas con herramientas profesionales“.

Desde que tuve la inquietud de compartir mis lecturas y pasé a formar parte de esta enorme y valiosa comunidad de #bookstagrammers, esa ha sido una de mis inquietudes, la de valorar en su justa medida las lecturas que llegan a mis manos.

Créanme: no es fácil. Son muchos los elementos que se deben tomar en cuenta, por lo que no resulta sencillo emitir un juicio sin más.

Desde luego, la opinión es muy importante pero todo autor ha invertido mucho esfuerzo en escribir su obra, por lo que valorarla en su justa medida es una tarea que no se debería tomar a la ligera.

Vale la pena formarse para escribir reseñas con criterio literario
Crédito foto: Pixabay

Aunque tengo una formación como periodista, nunca antes me había dedicado a escribir reseñas de libros.

Es cierto que la reseña es uno de los géneros que se estudian al inicio de cualquier carrera de periodismo, pero por ser parte del plan básico de estudios no quiere decir que esté exenta de complejidad.

Sin embargo, el curso que seguiré con Michelle Roche no se basa simplemente en la reseña periodística, sino en la reseña que busca dar una valoración sobre un libro con criterios literarios.

Por tanto, el temario del curso iniciará por un pilar básico de toda #reseña: cómo leer de forma crítica.

Luego se revisarán los aspectos fundamentales de la estructura de todo texto literario, ya sean poemas, relatos, novelas. Para, entonces, aprovechar otros libros e Internet como herramientas capaces de facilitar la comprensión de las lecturas y, de esta forma, lograr comentarios eficaces sobre estas.

La idea es que quienes nos lean puedan tener una idea que les motive, les sorprenda y les invite a acercarse al maravilloso mundo de los libros y a leer sin parar.

Si tu también quieres formar parte de esta experiencia, escribe a colofonrevistaliteraria@gmail.com, e identifica el asunto como “Información sobre el taller de reseña”.

El coste del taller es de 30 euros si resides en España o en la Unión Europea, y si estás en otra parte del mundo puedes pagar en dólares 35$. Las formas de pago son transferencia bancaria, Bizum o Paypal.

Será -estoy segura- una experiencia de #aprendizaje súper #gratificante.

El taller de reseña literaria será impartido por la periodista
y escritora Michelle Roche Rodríguez
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